Hipólito Mejía anuncia disposición encabezar gran convergencia de fuerzas para ganar las elecciones del 2016.
viernes, 9 de enero de 2015
Por Loida Sánchez
En un discurso pronuncia la noche de este jueves, mediante una cadena de
medios de comunicación, el ex mandatario expresó “Nosotros, que amamos
esta tierra, tenemos el deber imperativo de unirnos, para construir una nación
donde nuestra gente viva mejor”
Aseguró que se propone articular una mayoría con la participación de los
sectores políticos, empresariales, religiosos, sociales, sindicales, y
populares, así como la de la de los ciudadanos independientes, comprometido con
el bienestar nacional.
Manifestó que para erradicar la delincuencia, la corrupción y la pobreza
tenemos que ganar las elecciones del año 2016, a nivel presidencial,
congresual y municipal.
“Dominicanos y dominicanas: ratifico ante ustedes mi fe, mi optimismo, mi
creencia profunda en el país, y mi compromiso con la búsqueda del bien
común que nos legaron nuestros líderes ya idos” enfatizó el aspirante
presidencial por el PRM y la Convergencia por un Mejor país.
Texto integro del discurso HM.
Pueblo dominicano:
El inicio de un nuevo año nos ofrece la
oportunidad de reflexionar sobre nuestras vidas a nivel personal y, sobre todo,
en lo que respecta a nuestro futuro como nación.
Es a partir de esa reflexión que he
ponderado algunos temas que considero relevantes para nuestra patria.
En los últimos meses, he recorrido palmo
a palmo el país. He conversado con la gente, escuchando con atención sus
quejas, temores e inquietudes.
De manera particular, he recorrido
nuestros campos y he sentido de cerca la necesidad de nuestros productores
agrícolas de tener acceso a las nuevas tecnologías, enfatizando en la
investigación, la extensión y la capacitación, para fortalecer la base
alimentaria del pueblo dominicano y exportar para generar divisas.
He visto el enorme deseo que tiene
nuestra gente de progresar, y su compromiso con un mejor destino. Un destino
que, estoy seguro, podemos construir entre todos.
Estoy convencido de que la mayoría de
nuestra población necesita y quiere vivir en un país mejor.
Un país que nos ofrezca la oportunidad
de alcanzar una vida digna en base al trabajo decente y honrado.
Un país donde las mujeres y los jóvenes
reciban el apoyo necesario para desarrollar sus capacidades en un marco de
equidad y respeto.
Un país que cuide a cada niño o niña con
amor y le ofrezca la protección y el apoyo necesario para el desarrollo de sus
potencialidades.
Un país donde los envejecientes sean
protegidos y valorados con gratitud.
Un país donde la cultura, la recreación
y los deportes sean espacios de encuentro, creatividad y esparcimiento para todos
los sectores.
Un país solidario donde se enfrente la
pobreza y la desigualdad, y en el cual se trabaje por el bienestar de todos.
Un país donde las personas con cualquier
tipo de discapacidad encuentren las puertas abiertas para su inclusión a la
vida productiva y social.
Un país donde el Estado de Derecho, la
independencia y rectitud de la Justicia y el respeto a las instituciones,
prevalezcan por encima de los intereses particulares de quienes detenten el
poder.
Un país con instituciones y autoridades
transparentes, que rindan cuenta y combatan la impunidad, sin dejar de
sancionar todo tipo de corrupción.
Un país donde el crecimiento económico y
la creación de riquezas vayan junto al desarrollo humano, la equidad y el
bienestar social.
Un país donde los sectores productivos
reciban el apoyo que necesitan para ser competitivos y crear empleos, a fin de
que nuestros jóvenes y mujeres tengan la oportunidad de obtener un trabajo
digno y decente.
Un país donde los ciudadanos se sientan
seguros y protegidos de la amenaza que causan la delincuencia y el crimen.
Un país donde la gente no sea golpeada
constantemente por el incremento del costo de la vida.
Un país donde tengamos la cobertura de
los servicios de salud necesarios para que una enfermedad catastrófica no se
convierta en una sentencia de muerte, especialmente para las familias de
escasos recursos.
Un país donde se garantice la
continuación de los esfuerzos que se han hecho para impulsar la educación,
enfatizando, a partir de ahora, la educación para el trabajo, la educación para
el desarrollo de la nación y satisfacer la demanda de recursos humanos que
tienen los sectores productivos.
Un país que recupere su prestigio en el
escenario internacional, mediante la eficiencia de su función diplomática y
consular, sin dispendio ni favoritismo.
El diálogo con la gente me ha
convencido de que la sociedad dominicana quiere que el gobierno que
conduzca la nación a partir de agosto del año 2016, esté en manos responsables,
honestas y solidarias que enfrenten con determinación los problemas
estructurales del país.
En ese diálogo, también he percibido el
temor de que en el año 2016 nuestro país vuelva a caer en las mismas manos de
quienes lo saquearon en beneficio propio.
Fueron precisamente esas manos
arrogantes e indolentes, distanciadas de los valores y principios morales que
nos legaron los fundadores de la dominicanidad, las que abrieron la compuerta a
la corrupción que hoy nos arropa y desangra como sociedad.
Esas mismas manos turbias fueron las
que, irresponsablemente, privatizaron las empresas públicas.
Al cerrar esas empresas, que generaban
miles de empleos, no sólo dieron una bofetada a la dignidad nacional, sino que
también aumentaron la pobreza y dejaron desamparadas a miles de familias. Los
justos reclamos de los trabajadores de los ingenios azucareros, son un dedo
acusador contra ese crimen de lesa patria.
Una consecuencia irritante de esa
negación de valores es el surgimiento de una casta de funcionarios, quienes no
pueden explicar el origen de la fortuna que exhiben de manera desvergonzada y
altanera.
Para impedir que esos corruptos
ilustrados retomen el poder, debemos aprovechar la oportunidad que nos brindan
las próximas elecciones.
Señoras y señores:
Nosotros, que amamos esta tierra,
tenemos el deber imperativo de unirnos, para construir una nación donde nuestra
gente viva mejor.
Para erradicar la delincuencia, la
corrupción y la pobreza tenemos que ganar las elecciones del año 2016, a nivel
presidencial, congresual y municipal.
Para eso es necesario articular una
mayoría con la participación de los sectores políticos, empresariales,
religiosos, sociales, sindicales y populares, así como la de los ciudadanos
independientes, comprometidos con el bienestar nacional.
La unidad de todos los sectores del país
es necesaria y urgente. No se trata de un desafío de una candidatura
presidencial, ni de un problema exclusivo de un partido político.
Por eso, hago un llamado a la sociedad,
a los partidos políticos, a los empresarios y profesionales, a ponernos de
acuerdo para sacar al país de la encrucijada a la que ha sido llevado.
Debemos integrar una boleta electoral
que reserve un lugar especial a los mejores hombres, mujeres y jóvenes,
representativos de esos sectores.
Estoy seguro de que así vamos a ganar la
Presidencia de la República, la mayoría en el Congreso y la mayoría de las
alcaldías municipales.
Señoras y señores:
El país sufre una grave crisis moral.
Parecería que mucha gente ha llegado a
la conclusión de que hacer las cosas bien no tiene méritos, que no vale la pena
para nada.
La corrupción no muestra límites.
Jamás en nuestra historia la corrupción
alcanzó un nivel de impunidad tan alto.
Eso constituye una seria amenaza para
nuestra democracia y para la paz social.
Nuestras instituciones están
secuestradas.
El control que tiene un sector del PLD
sobre los poderes públicos, desconoce el sentido de pluralidad y equilibrio que
debe caracterizar una genuina democracia.
En ese escenario, tengo el deber de
aportar lo mejor de mí, poner toda mi capacidad de trabajo y mi experiencia,
para contribuir, con la firmeza y decisión que me caracterizan, a poner en
práctica una agenda consensuada que haga realidad el país que la gente quiere.
Una agenda inspirada en los ideales de
justicia y patriotismo del fundador de la República, Juan Pablo Duarte, cuyo
natalicio conmemoramos este 26 de enero.
Al igual que Duarte, estoy convencido de
que los municipios son la unidad territorial desde la cual se debe gestar el
desarrollo integral del país.
He propugnado y lo seguiré haciendo, por
la descentralización administrativa mediante el fortalecimiento de los
gobiernos municipales y la distribución equitativa de la inversión pública para
que los beneficios del desarrollo alcance a todas las provincias.
Comprometido con la tarea de hacer un
gobierno con todos y para todos, quiero anunciar con claridad, que participaré
en la convención para elegir el candidato a la Presidencia de la República por
el Partido Revolucionario Moderno.
Como es mi costumbre, estaré siempre
apegado a la búsqueda de la unidad, al respeto de los principios democráticos y
al espíritu de compañerismo.
Defenderé el derecho a elegir y ser
elegido que tienen todos los compañeros y compañeras a participar en una
convención libre y democrática.
La situación del país es, sin lugar a
dudas, demasiado grave para cruzarme de brazos.
En lo más íntimo de mi ser tengo
arraigado el deseo de dejar un legado a mi país, del cual mi familia y mis
conciudadanos puedan sentirse orgullosos, hoy y en el futuro.
Dominicanos y dominicanas: ratifico ante
ustedes mi fe, mi optimismo, mi creencia profunda en el país, y mi compromiso
con la búsqueda del bien común que nos legaron nuestros líderes ya idos.
Ahí está la fuente de nuestra
inspiración, sin distinción de partidos o de colores políticos, para hacer que
la sociedad se levante, airosa y llena de fe en el porvenir.